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Body Percussion, la música que llevas dentro

Body Percussion es sencillamente que puedes hacer música incluso sin instrumentos porque tu cuerpo es un instrumento. Tu cuerpo actúa como una batería, lo que significa que puedes crear ritmos asombrosos a través de aplausos, chasquidos, pisotones, palmadas y más.

Es realmente accesible ya que nuestro cuerpo es el instrumento que todos poseemos. Además la práctica del Body Percussion o Percusión Corporal nos sirve para interiorizar conceptos musicales esenciales, incluidos el ritmo, el tiempo y la sincronización. 

Podemos aplicar sobre nuestro cuerpo las mismas técnicas que se utilizan para tocar instrumentos de percusión. Además, el cuerpo tiene otras posibilidades, como son el uso de aire inhalado o exhalado y los sonidos vocales. 

Creamos sonidos con nuestro cuerpo

No utilizamos otro instrumento que no sea una parte de nuestro cuerpo, todo vale y la imaginación es la única que marcará los límites

Body Percussion con la voz y la boca

La voz es el más importante de los instrumentos. Con la voz nos comunicamos y expresamos. Podemos cantar, hablar, gritar, susurrar y un largo etcétera.

En complemento a la voz, la boca una increíble y versátil caja de resonancia, que bien usada, puede crear sonidos tanto tímbricos como rítmicos. Puede silbar, vibrar y hacer múltiples sonidos, la voz lo imita casi todo, seguro que recuerdas a Michael Wilson en su papel de Larvell Jones para Loca Academia de Policía


Además, si observamos las múltiples técnicas de beat-box podemos ver que las posibilidades de nuestra voz y nuestra boca no tienen límites.

Body percussion con las manos

Más  usado para acompañar o marcar un ritmo como por ejemplo los palmeros en flamenco, sin embargo también podemos chasquear los dedos o golpear zonas de nuestro cuerpo para crear sonidos.

Hay un sin fin de posibilidades que podemos hacer con nuestro cuerpo y existen ritmos y juegos infinitos para crear diversión al tiempo que ejercitamos la creatividad.

Body percussion con los pies

Quien no conoce a Fred Astaire, y su pareja de baile, Ginger Rogers, con quien rodó bastantes películas y entre otras cosas, bailaban Claqué, míticos sin duda.

Esto es un ejemplo de percusión con los pies pero se pueden hacer muchos más sonidos que no requieren técnica como son pisotones, golpes de punta, arrastrar los pies y muchos más.

Descubrimos que nuestro cuerpo puede hacer música por sí mismo. Esa búsqueda de la música de nuestro propio cuerpo, nos sirve también para desarrollar otros aspectos, como por ejemplo, el enfoque, la eficiencia, la capacidad de relacionarnos, la disociación del cuerpo, y sobre todo un aumento de autoestima y un mejor estado de ánimo.

Puede incluso ayudarnos con la concentración, coordinación y la memoria, así como potenciar la creatividad e imaginación.

Recuerda, nuestro mejor instrumento somos nosotros mismos.